Hoy hablamos con Daniele Solero, originario de Italia, quien forma parte de Ecrimesa Group desde 1990. Con más de 35 años de experiencia, su trayectoria está estrechamente ligada a la expansión internacional y a la evolución de la empresa.
“Cuando me incorporé a Ecrimesa”, recuerda, “la empresa era más pequeña que ahora y solo contábamos con una tecnología: la microfusión. Era la base de todo y, aún hoy, sigue siendo una parte muy importante de nuestra producción”.
En aquellos primeros años, la empresa no tenía clientes en el mercado italiano. La tarea era clara pero desafiante: empezar desde cero. “Comenzamos contactando posibles clientes e intentando construir algo. Era un nuevo comienzo, y el mercado italiano era muy interesante para Ecrimesa”.
Años de esfuerzo constante y resiliencia dieron resultados reales. “Hoy, tenemos una presencia significativa en Italia, una buena facturación y muchos clientes. Ahora podemos promocionar el nombre de Ecrimesa en toda Italia con confianza”.
Junto al crecimiento del mercado, también evolucionaron las capacidades tecnológicas de la empresa. “En las últimas décadas, incorporamos el Moldeo por Inyección de Metales (MIM), y seguimos trabajando con la microfusión. Hemos crecido, y hoy contamos con muchas más posibilidades que antes”.
Hubo un mensaje que resultó especialmente importante en los momentos más difíciles: “Tenemos que ser resilientes. Tenemos que hacer un gran esfuerzo para alcanzar nuestros objetivos.”
“Ese fue el mejor consejo que he recibido. Lo seguí. Y hoy estamos donde estamos, quizás gracias a ese consejo”.
Daniele adoptó esta mentalidad durante toda su carrera. Aunque hubo periodos más críticos que otros, como ocurre naturalmente en los negocios, mantener ese enfoque marcó la diferencia. Mirando atrás, hay un sentimiento de logro: el esfuerzo valió la pena.
Reflexionando sobre aquellos primeros días, añade: “La experiencia fue única. No se puede repetir hoy, porque el mercado y la economía son completamente diferentes”.




